El diseño no salva marcas. La estrategia sí.

¿Basta con cambiar el logo para salvar una marca? Tropicana intentó hacerlo y falló. Aquí te explico por qué el diseño sin estrategia no funciona.

El diseño no salva marcas. La estrategia sí.

Hay frases que deberían tatuarse en la mente de todo emprendedor, marketero o tomador de decisiones de marca. Una de ellas es esta: el diseño no salva marcas. La estrategia sí.

Vivimos en un tiempo donde la estética se sobrevalora y el fondo se subestima. Donde los timelines de redes sociales se llenan de “antes y después” espectaculares que parecen decirnos: “Mira lo que un empaque puede lograr”. Pero lo que no dicen esos posts es que ninguna marca se construye (ni se destruye) solo por un rediseño visual.

Para entender esto en profundidad, vamos con una historia real.

En 2009, Tropicana, una de las marcas de jugos más reconocidas de Estados Unidos, decidió hacer un cambio radical en su empaque. Eliminaron su icónica imagen: una naranja con un pitillo clavado en el centro, símbolo de frescura directa y reconocible por generaciones. En su lugar, presentaron un diseño más limpio, con una copa genérica de jugo y una tipografía diferente.
El rediseño costó millones… y les hizo perder $30 millones en ventas en apenas ocho semanas. Los consumidores no reconocieron el producto en los estantes, se sintieron confundidos o traicionados, y simplemente dejaron de comprarlo. La empresa tuvo que dar marcha atrás.

¿Qué pasó? ¿Falló el diseño? No. Falló la estrategia.

Pero para que esto no quede como un simple ejemplo, vamos a desmenuzar algunos conceptos clave que muchas veces se malinterpretan:


¿Qué es realmente un “rebranding”?

Un rebranding es mucho más que cambiar el logo o el empaque. Es un proceso estratégico integral que redefine cómo una marca se presenta, se comunica y se percibe en el mercado. Involucra revisar su propósito, su promesa, su personalidad, su tono, su posicionamiento… y sí, también su identidad visual, pero eso es solo una parte.

Un buen rebranding es cirugía mayor, no maquillaje.

¿Qué entendemos por "estrategia de marca"?

La estrategia de marca es el plan maestro que define qué es una marca, qué representa, a quién quiere llegar, cómo quiere ser percibida y qué lugar busca ocupar en la mente (y el corazón) del consumidor.
Incluye elementos como:

  • Propósito de marca: la razón de ser más allá del lucro. ¿Por qué existimos?
  • Propuesta de valor: qué ofrecemos de manera única y valiosa.
  • Personalidad de marca: cómo hablamos, cómo nos mostramos, qué tono usamos.
  • Promesa de marca: qué puede esperar de nosotros el cliente cada vez que interactúa con el producto.
  • Posicionamiento: qué lugar ocupamos frente a la competencia.

Sin estrategia, un rediseño es como ponerle luces a un barco que no sabe a dónde va. Brillará un rato… antes de naufragar.


¿Por qué se tomó una decisión estética sin una comprensión profunda de su identidad emocional con los consumidores?

Porque no escuchó, no testeó, no entendió que el pitillo en la naranja era más que un detalle gráfico: era un símbolo de confianza, de hábito, de tradición.
Porque pensaron que modernizar era igual a mejorar. Y se olvidaron de que una marca no se construye solo con lo que ves, sino con lo que sientes.

El diseño  importa. Pero no en solitario. Un diseño sin estrategia es como una tienda hermosa sin producto adentro. O como una obra de teatro sin guion.

Los datos lo confirman. Según McKinsey, las empresas con estrategias de diseño bien integradas tienen un 32% más de ingresos y un 56% más de retorno para los accionistas que sus competidores. Pero eso solo ocurre cuando el diseño está al servicio de una estrategia clara y coherente.

Entonces, antes de cambiar los colores, las etiquetas o contratar a una agencia de branding porque “tu marca necesita verse más moderna”… pregúntate:

  • ¿Sabes quién eres como marca y por qué existes?
  • ¿Tu propuesta de valor está clara, vigente y bien comunicada?
  • ¿Tu producto o servicio responde a una necesidad real y diferenciada?
  • ¿Hay coherencia entre lo que dices y lo que haces?

El verdadero rediseño empieza por dentro

Hoy más que nunca, las marcas necesitan autenticidad, coherencia y visión. El consumidor está cansado del ruido. Quiere marcas que comuniquen con propósito, que resuelvan con claridad, que conecten de verdad. No solo envases bonitos.

El empaque es importante, pero no es el alma. El alma es la estrategia.

Así que la próxima vez que alguien diga “necesitamos un rebranding”, pregúntale:
¿Queremos cambiar cómo nos vemos… o necesitamos redescubrir quiénes somos?

Porque si no respondes bien esa pregunta, lo único que cambiarás es de diseño. No de destino.

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